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Sociedad Deporte

El saludable «negocio» de mejorar el presupuesto para el deporte

11/08/2021
Por: Ronal Castañeda Tabares - Periodista

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 mostraron una diversidad de atletas colombianos compitiendo fuerte en categorías como los 400 metros de atletismo o el BMX. En este artículo analizamos por qué es importante la inversión en deporte de alto rendimiento y qué contraprestaciones se retribuyen a la sociedad.

El atleta Anthony Zambrano ganó la medalla de plata en los 400 metros de atletismo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Fotografías: cortesía Comité Olímpico Colombiano

Anthony Zambrano, un atleta guajiro de 23 años, hizo historia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 al conquistar la medalla de plata en la carrera de los 400 metros. Por primera vez un colombiano ganó la presea en una prueba masculina de su categoría. Luego de la competición alzó ante las cámaras su camisa, en donde estaba escrito: «Te amo, mamá. Tu regalo de cumpleaños. Gracias por todo», como un homenaje a esa ama de casa que salió de Maicao con Anthony en sus brazos hacia Barranquilla, donde hoy residen y donde el niño creció antes de obtener la presea.

«En esta vida he hecho muchas cosas ya: bicitaxista, mototaxista, albañil, pintor, mecánico... Crecer en Colombia no es fácil y pronto hay que ganarse la vida. Siempre que salgo a correr pienso de dónde soy, de dónde vengo, cómo llegué a esto», dijo el deportista para el sitio oficial Tokyo2020.org

Similar a Zambrano, el marchista bogotano John Alexander Castañeda, de 29 años, antes de competir en la categoría de 20 km de  marcha, compartió en redes sus dificultades para ser deportista en Colombia: «Soy un joven estudiante de universidad pública, salí de colegio público y jardín de cuadra, fui criado en un barrio estrato dos del sur de Bogotá… Soy uno más del montón, uno de los muchos ignorados del día a día», dijo en la publicación de sus redes sociales el pasado 4 de agosto.

Los casos de Zambrano y Castañeda demuestran la realidad de muchos atletas de élite. En medio de limitaciones, con pocos recursos y muchas veces sin apoyo estatal y privado, pueden llegar al podio olímpico, como sucedió en Tokio 2020, donde participaron 68 colombianos, la tercera cifra más alta de la historia, después de los 147 atletas de Río 2016 y los 104 de Londres 2012; y ganaron, respectivamente, 5, 8 y  9 medallas.

A pesar de quedar el sinsabor de no alcanzar un oro como en pasadas ediciones, el expresidente del Comité Olímpico Colombiano —COC—, Baltazar Medina, hizo un balance positivo de la delegación colombiana en los Juegos Olímpicos, donde se consiguieron cuatro medallas de plata y una de bronce:  

«No siempre que se juega hay que ganar. A veces hay que reconocer que los rivales, o se prepararon mejor o cometieron menos errores», destacó el dirigente deportivo Baltazar Medina, quien estuvo 12 años como presidente del COC hasta su renuncia en marzo de 2021.

Más que inversión

¿Se ha invertido suficiente en los atletas? Aunque más presupuesto no necesariamente conlleva a obtener más medallas. Según MinDeporte, en el periodo de Juan Manuel Santos se invirtieron $ 13 000 millones en la preparación de nuestros deportistas para los Juegos Olímpicos, mientras que en el Gobierno de Iván Duque aumentó a $ 43 000 millones: $ 25 000 millones en la vigencia 2020 y $ 18 000 millones en la participación en eventos clasificatorios, implementación deportiva, ayudas ergogénicas —uso de energía—, pólizas, seguros, concentraciones, entre otros. 

Sin embargo, algunos piensan que bajo el sistema de deporte colombiano, las inversiones no se hacen a todos por igual, así lo ve Carlos Agudelo Loaiza, coordinador del Centro de Estudios Olímpicos UdeA. 

«Si hago la relación frente al deporte masificado en Colombia, por ejemplo el fútbol, que tiene en su base clubes que van a la Liga y luego a la Federación, es un deporte con torneos todo el año y gran inversión presupuestal, cubrimiento mediático y atención en el mercado. A nivel de competencia de élite, si lo comparo con el boxeo, que recibe menos apoyo económico y varios de sus participantes pertenecen a población vulnerable, es más fácil obtener una presea en el ring que en una cancha», comentó Agudelo Loaiza, quien dirige la cátedra olímpica en la U. 

En ese sentido, también se resalta la necesidad de trabajar más con los atletas destacados: «Nos está haciendo falta ampliar la base selectiva de los atletas de alto rendimiento, para lo que se requiere desarrollar más los programas de talento deportivo y prestar más atención a lo que llamamos “generación de relevo”», comentó Baltazar Medina, egresado del Instituto Universitario de Educación Física y Deporte de la UdeA, quien añadió que también hay que impulsar la capacitación para aumentar el nivel de preparación de los entrenadores, que incluye mejorar sus condiciones laborales con buenos contratos.

Adicional al presupuesto, otra forma de leer los resultados de la medallería son las repercusiones en sus habitantes. Según este indicador, las medallas se comportan como la punta de una pirámide, que deja medir una base. «Ahí es cuando es importante medir la cantidad de medallas per cápita: es mucho más importante tener una medalla en una población de 400 000 habitantes que sobre 4 millones de habitantes».

Independientemente del número de habitantes y del presupuesto, Baltazar Medina insiste en que hay que fortalecer la gran ventaja que tiene Colombia, la diversidad: «Tenemos que identificar el potencial en cada uno de los deportes y promover esos polos de desarrollo con énfasis en esos deportes. Un ejemplo es justamente el modelo de desarrollo que, con algunas irregularidades y falta de apoyo, se ha venido logrando en Urabá, donde salen atletas, pesistas, boxeadores».

El pesista Luis Javier Mosquera se llevó la medalla olímpica de plata en la categoría 67 kilogramos. 

Motivaciones

El deporte debe ser una actividad que se promueve como política de Estado por muchas razones, entre ellas, la salud.  El ejercicio no solo es bueno para tener un adecuado estado físico, se ha comprobado que también fortalece el sistema inmunológico, reduce el estrés y mejora la concentración de las personas.

Además de propender por una figuración de nuestro país en torneos, Juegos Olímpicos o copas, Carlos Agudelo apuntó que la promoción del deporte no es solo la acción sino lo que representa para la sociedad en términos de bienestar, cultura, apropiación y, ahora, durante la pandemia por coronavirus, como una actividad resiliente e integradora.

También la actividad deportiva influye en los valores de quienes lo practican: «En el caso de los deportes formativos, se genera un doble compromiso de vida puesto que los atletas deben estudiar y practicar. En este camino, aprende a partir del juego a respetar valores esenciales: disciplina, honestidad y entrega», señaló Miguel Cadavid, entrenador del equipo de fútbol femenino de la Universidad de Antioquia, al que pertenecen 20 estudiantes entre los 18 y 24 años. 

El dirigente Baltazar Medina precisó que además es un factor de identidad: «Quién más que nuestros atletas llevan el buen nombre de Colombia por el mundo. Son nuestros hijos, los deportivos, si los podemos llamar así; unos modelos persuasivos para orientar a la juventud colombiana, más aún ahora que estamos pasando por unas crisis de valores. Los jóvenes necesitan otros tipos de valores en los que el deporte los ayude a recuperarse y salir adelante». 

Oportunidad educativa

Desde septiembre de 2020 la Universidad de Antioquia definió una figura, admisión especial, acogiendo una deuda histórica dispuesta en la Ley del Deporte, que obliga a que las instituciones educativas se ajusten y flexibilicen los currículos y la reglamentación interna para facilitar la permanencia de estudiantes de pregrado admitidos sin que tengan que parar sus actividades deportivas.

En el caso de la UdeA, para cada uno de los 88 programas de pregrado que ofrece en las sedes, seccionales de Medellín y las regiones, se debe crear un cupo adicional para garantizar el acceso preferencial a quienes hayan obtenido reconocimientos en categorías oro, plata o bronce en campeonatos nacionales, internacionales, olímpicos y mundiales, y que pertenezcan a ligas, asociaciones, federaciones y clubes profesionales reconocidos por el Ministerio de Deportes.

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