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miércoles, 20 de octubre 2021
20/10/2021
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Entrevista al decano: Proyecto de Ley 372

El pasado 30 de agosto se realizó audiencia pública, transmitida para toda Colombia, sobre el Proyecto de Ley N° 372 de 2020, tema trascendental para el sector farmacéutico. Este espacio fue liderado por la Universidad de Antioquia en cabeza de su Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias (CIFAL), con el decano de esta unidad académica, Wber Orlando Ríos Ortiz, como moderador, y con la participación de Químicos Farmacéuticos egresados de esta casa, expertos en seguridad farmacéutica, en calidad de panelistas.

El PL372 tiene por objeto dictar las bases de la Política Nacional de Desarrollo Científico, Tecnológico e Industrial para la Seguridad Farmacéutica. Como lo define el Artículo 3°, su objetivo general es:

“establecer los principios y lineamientos para la interrelación equilibrada entre el Estado, la Academia, la sociedad civil y el sector privado, que permitan destinar los presupuestos, la infraestructura y el talento humano necesarios para proteger al país en el largo plazo de cualquier posible desabastecimiento de bienes públicos tecnológicos sanitarios esenciales, y de la dependencia externa en materia científica, tecnológica, industrial o logística para la investigación, el desarrollo, la innovación, la transferencia, la producción, la distribución y dispensación de dichos bienes. Esto, ante cualquier evento de carácter interno o externo; con ocasión a cualquier emergencia de salud local, regional o global; a cualquier evento exógeno de carácter sanitario, geopolítico, económico, ambiental, de mercado, desastre natural o a cualquier otra circunstancia que pueda comprometer la Seguridad Farmacéutica del país, o la salud o la vida de sus habitantes.” 

Entrevistamos al decano de esta unidad académica, encargado de moderar la audiencia pública  sobre este tema, vital para el sector farmacéutico y con repercusión para la salud de los colombianos. Estas fueron sus apreciaciones:

¿Cuál es el balance de la audiencia pública realizada?

“Es un balance muy positivo en clave de que pudimos hacer un análisis responsable, juicioso y respetuoso; obviamente, desde una mirada científica y académica del saber farmacéutico a un Proyecto de Ley de alta trascendencia en el ámbito nacional, con una asistencia masiva en los diferentes medios nacionales donde se transmitió y con panelistas de alto nivel, lo que permite seguir sumando conceptos que puedan posibilitar que esta propuesta siga refinándose en sus articulados en sintonía con las reales necesidades del país.”

 ¿Por qué un Proyecto de Ley?

En términos comunes pasa lo siguiente: si se desea sacar una norma que tenga la posibilidad ser de alto impacto en el país, esto se debe hacer bajo un Proyecto de Ley, el cual una vez sea aprobado como ley de la República, podrá tener una mayor aceptación de los sectores público, privado y académico. Con este PL se está buscando generar una normativa de país que permita allanar el camino para una seguridad farmacéutica.”

¿Y cómo entender esa seguridad farmacéutica?

“El Proyecto establece que para que haya seguridad farmacéutica debe darse la ocurrencia simultánea de las siguientes condiciones: independencia científica y tecnológica, suficiencia de la producción y la oferta farmacéutica, disponibilidad farmacéutica, asequibilidad.  En tal sentido, se podría entender la seguridad farmacéutica como la capacidad de ser sostenibles ante la necesidad de fabricar los propios medicamentos, tener tecnología y personal capacitado para dar respuesta frente a, por ejemplo, desabastecimiento de insumos, medicamentos, dispositivos médicos o tecnología, lo que apunta, en articulación entre Estado, sector privado y academia, a garantizar la salud y la vida de los ciudadanos.”

¿En qué radica la importancia del Proyecto para el interés de la ciudadanía?

“La respuesta es muy sencilla: el país es muy vulnerable en materia de producción y de acceso a tecnologías para proteger la salud y la vida de la población colombiana. Estamos expuestos a que, en cualquier momento, como en una pandemia, no tengamos cómo responder ante ella, por eso este Proyecto de Ley se vuelve una necesidad imperiosa para que Colombia pueda avanzar en la construcción de capacidades científicas e industriales, afianzar los conocimientos y capacidades y así solucionar esas necesidades, como lo indica la Misión Internacional de Sabios 2019. Si Colombia no avanza en capacidades científicas e industriales para dar respuesta a esa necesidad que se ve evidenciada con el covid, pero que siempre ha estado latente, cuando ocurren situaciones de este estilo no tenemos cómo responder, y ahí es cuando nos quedamos deficientes en medicamentos, dispositivos médicos y tecnología.

El llamado de este Proyecto es a evidenciar que hay una deficiencia muy grande: somos dependientes de muchos externos a la hora de responder ante un desabastecimiento ya sea debido a una pandemia o a cualquier otra situación y no podemos seguir siendo tan vulnerables. Hay que tener en cuenta que se requiere la capacidad de producir nuestros propios medicamentos, vacunas, dispositivos médicos y tecnologías para atender una eventual situación como la que el covid nos plantea.”

¿Cuál es la posición de la academia frente al PL 372?

 “La academia valora muchísimo todo el esfuerzo y el ejercicio que se ha hecho en torno al Proyecto de Ley 372, que nos lleva, o desea llevarnos, hacia una seguridad farmacéutica. Este Proyecto es muy valioso y lo respaldamos desde su concepto, pero también hacemos aportes científicos y académicos de fondo para que sea revisado y ajustado. Es un insumo importantísimo para el desarrollo del sector farmacéutico y relacionados, y, sobre todo, para privilegiar la salud de los colombianos.

La academia tiene que asumir un rol determinante en el tema de la formación del talento humano y ser promotora de investigación e innovación, de tal forma que esto pueda servir como insumo para que el sector empresarial escale los desarrollos a un nivel industrial que privilegie a la sociedad con medicamentos, dispositivos médicos, tecnologías y de más, que hagan frente a esa vulnerabilidad en seguridad farmacéutica. La academia sabe que tiene las capacidades científicas y el talento humano necesario para articularse a este Proyecto, acompañarlo de una forma activa y ser propulsor de una seguridad farmacéutica tan necesaria en el país.”

¿Cuáles son las fortalezas de este PL?

Creería que tiene muchas fortalezas. La más importante es que está estableciendo una política nacional de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación para la seguridad farmacéutica. El hecho de que en él se dicten las bases para una política nacional lo hace supremamente valioso, porque está pensando en un tema global y amplio cómo es una política pública, no en simplemente crear una corporación o un instituto.

El Proyecto como tal, se percibe muy interesante porque es el primer marco normativo que nos va a permitir llegar a una seguridad farmacéutica. No existe en el país uno, llámese ley de la República, que esté enfocado a generar o propender por una seguridad farmacéutica para Colombia, ese el gran aporte que hace este PL. Además, ha permitido diferentes espacios de diálogo para robustecerlo, recogiendo todos los sentires, pensamientos y voces que son legítimas para enriquecer este tipo de documentos, de tal forma que efectivamente sea vinculante y pueda llevarse a la realidad.”

Según la academia, ¿qué debería ajustarse y/o retiraste de esa propuesta?

“Ha habido voces de muchos actores y agremiaciones como el Colegio Nacional de Químicos Farmacéuticos, la Asociación Colombiana de Programas de Farmacia - ASCOLPROFAR y otras universidades e instituciones que han aportado sus observaciones. Como Universidad de Antioquia, en cabeza de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias, hemos realizado aportes muy significativos, en clave de varios temas:

  1. 1. Consideramos que generar una nueva corporación o un nuevo instituto no era la hoja de ruta, ya que de pronto eso ocasiona más burocracia, así que más que otra cosa, es tomar las instituciones que ya tenemos y volverlas mucho más robustas, apoyar con el tema de recursos; lograr que esas instituciones que existen en el país (Instituto Nacional de Salud, INVIMA, entre otras) puedan articularse eficientemente, y de igual forma generar espacios normativos para que se puedan fortalecer de la mejor manera. Entre todos esos análisis y aportes de la academia, se consiguió que la Corporación que se iba a crear (CORPOCIF) ya no se contemple como una alternativa y se retire del Proyecto. Algo fundamental que la academia consideraba que se debía ajustar, era que el proyecto en primera instancia no contemplaba los Químicos Farmacéuticos como actores importantes para una Ley de Seguridad Farmacéutica; con nuestra intervención, ahora los contempla y los incluye como determinantes en este Proyecto de Ley.
  2. 2. En cuanto a la propiedad intelectual, entendemos que se va a quitar todo el capítulo de propiedad intelectual con sus respectivos articulados, decisión que considero debería revisarse. La academia tiene otros intereses más allá del interés económico, que es el que muchas veces media a la hora de decidir o no tocar este asunto. Creo que no es adecuado quitar todo el capítulo, sino refinarlo.  Se debe dejar muy claro el tema de las Licencias Obligatorias y los estudios de comparabilidad, y se debe privilegiar por encima de todo la salud y la vida.  Un PL para la seguridad farmacéutica que no incluya el tema de propiedad intelectual quedaría “cojo” y tal vez difícilmente logre el objetivo.
  3. 3. La formación del talento humano. El Proyecto de Ley toca el talento humano, pero de manera muy tangencial, y la academia aparece mencionada como órgano consultivo del Estado. La academia no puede ser un organismo consultor, tiene que ser un organismo vivo y activo que impulse, que propenda y se asocie con la formación del talento humano, porque eso recae en la academia; y el talento humano es el factor clave, el insumo vital para que este PL tenga éxito. Se hace necesario un talento humano diferenciado en ese tipo de necesidades de seguridad farmacéutica, obviamente adquiriendo competencias de formación y de ejercicio. Allí es donde la academia considera que se deben hacer ajustes de fondo al PL; repito, el tema de talento humano es tocado muy tangencialmente, muy tímidamente.

Se requieren Políticas de estado y líneas claras en cuanto a formación e investigación sobre seguridad farmacéutica, sin ir en detrimento de la libertad para investigar como insumo fundamental de la innovación.”

¿Qué puede aportar la academia al Proyecto?

Lo que puede aportar la academia es precisamente lo que está haciendo ahora: revisiones juiciosas, responsables, con una mirada científica y académica de los contenidos de este Proyecto. Obviamente, haciendo realimentaciones permanentemente desde las universidades y las asociaciones. En ese orden de ideas, la academia asume esta propuesta como un llamado a formar el talento humano, a generar investigación e innovación de alta calidad en pro de una seguridad farmacéutica para el país. Estamos llamados a aportar el insumo más importante: la ciencia, la investigación y el talento humano.”

 

La Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias ha sido un dinamizador activo y líder académico que ha aportado conceptos relevantes para ajustar el Proyecto de Ley 372, como representante de la Universidad de Antioquia, participando en múltiples espacios de análisis, debates y propuestas de mejoras, con asociaciones de egresados, instituciones de educación, el Colegio Nacional de Químicos Farmacéuticos y la Asociación Colombiana de Programas de Farmacia -ASCOLPROFAR

 
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