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Academia Ciencia Vida

Por la protección de una selva húmeda del Urabá antioqueño

27/07/2022
Por: Natalia Piedrahita Tamayo- Periodista

En la zona rural del municipio de Carepa, en medio de los predios de empresas bananeras del golfo de Urabá, existen 150 hectáreas de bosque primario húmedo tropical donde se encuentra la Sede de Estudios Ecológicos y Agroambientales, también conocida como Tulenapa, hábitat de un sinnúmero de especies, muchas de ellas amenazadas. La Universidad de Antioquia busca la declaratoria de su protección.

Contraste entre la cobertura boscosa al interior de Tulenapa y las extensas bananeras que la rodean. Fotografía: Juan Felipe Blanco Libreros.

Desde 2008 la Universidad de Antioquia y Corpourabá han preservado las 150 hectáreas de bosque de la sede de Estudios Ecológicos y Agroambientales, a la que han llamado Tulenapa en honor al conocimiento de la etnia guna que habita la región. El significado, «tierra de los conocedores del cosmos» (en lengua guna dule), sintetiza los hallazgos de académicos y curiosos que han llegado a este santuario ambiental con el objetivo de estudiar las formas de vida que se dan allí.

A través del estudio denominado Actualización línea base, delimitación y aplicación ruta crítica para manejo de la reserva natural Tulenapa–Urabá antioqueño, se entregan los detalles de una caracterización de los habitantes vertebrados terrestres —aves, anfibios, reptiles y mamíferos—. La investigación fue liderada por la Dirección de Regionalización y el Herbario de la UdeA, con el objetivo de que Colombia reconozca y proteja este patrimonio natural.

La recolección de datos, el establecimiento de prioridades para la conservación y la conversación con los vecinos de la sede fueron algunos de los factores claves para avanzar en este informe. «Nuestro objetivo es la protección de este epicentro de investigación y extensión que cumple con una labor fundamental en la conservación de un ecosistema de bosque húmedo bajo, que ha sido alterado en todo el territorio de Urabá», enfatizó Felipe Alonso Cardona Naranjo, director del Herbario.

Los reportes de las investigaciones biológicas evidencian que en Urabá hay cerca de 1765 especies nativas de funga, fauna y flora. En esta esquina de confluencia de fuentes marítimas —océano Atlántico— e hídricas —ríos Atrato y León— se dan las condiciones para que especies resilientes o muy resistentes crezcan y se reproduzcan. Sin embargo, en esta región tropical, gran cantidad de bosques han sido sustituidos por sistemas de producción agrícola y empresas bananeras.

Además, Tulenapa es un gran reservorio de carbono verde. Desde la perspectiva del investigador de la Universidad de Antioquia, Juan Felipe Blanco Libreros, biólogo y líder del componente de servicios ecosistémicos del estudio, «el carbono que ha sido fijado por fotosíntesis desde la atmósfera en las plantas, de diferentes especies, tanto árboles como herbáceas, ayuda a compensar parcialmente las emisiones que hacemos los seres humanos a la atmósfera cotidianamente con industrias y vehículos. Es una isla de bosque y de captura de carbono mucho mayor que de las áreas agrícolas y pecuarias que rodean la sede».

En Tulenapa es común ver diferentes marsupiales como este mamífero del género marmosa o zarigüeya ratón. Fotografía: Ana María Sepúlveda Seguro. 

De hecho, el estudio señala que este lugar es clave para mitigar los efectos del calentamiento global: al mediodía se dan diez grados centígrados de diferencia entre el interior y el borde externo del bosque; además, Tulenapa es fundamental en la recarga del acuífero que se encuentra debajo de la sede universitaria y que regula el caudal de los arroyos y quebradas de la zona.

Aunque buena parte de los habitantes de la región de Urabá son conscientes del valor ecológico y único de este bosque, contar con la declaratoria le conferiría un marco legal de protección de manera indefinida. «Por ley, un área protegida no puede cambiar su denominación a menos que sea por resolución del Ministerio de Ambiente, así que blinda normativamente un área de gran importancia», explicó Blanco Libreros.

En la perspectiva de las actividades de la Universidad, además, permitiría que se den las herramientas legales para que los docentes y estudiantes se aproximen más al bosque como un aula abierta a múltiples disciplinas y para enlazar a la investigación universitaria con diferentes actores y habitantes de Urabá, sobre todo en el marco del Comité Universidad-Empresa-Estado —Cuue—, a través del cual se han liderado proyectos interinstitucionales en las subregiones de Antioquia. 

La Ciudadela Siglo XXI en Apartadó, la Sede de Ciencias del Mar en Turbo y la Sede de Estudios Ecológicos y Agroambientales, Tulenapa, constituyen la Seccional Urabá de la Universidad de Antioquia, que desde 1995 ha mantenido su presencia regional. Esta sede de investigación y extensión, que además es un laboratorio natural, congrega a 430 de los 1484 estudiantes que a la fecha están matriculados en la Seccional. Allí se desarrollan los programas Ingeniería Agroindustrial, Ingeniería Bioquímica, Ingeniería Agropecuaria, Biología, Derecho, Entrenamiento Deportivo, Licenciatura en Educación Física, Licenciatura en Música y Tecnología Agroindustrial.

Un oasis de biodiversidad

Ceiba pentandra, mejor conocida como La Catedral, árbol de grandes dimensiones que está en el interior del bosque de Tulenapa. Fotografía: Ana María Sepúlveda Seguro. 

El levantamiento de información sobre los organismos que viven en esta zona son la base para seguir la ruta de declaratoria (Decreto 1076 de 2015) expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la cual puede garantizar que a futuro se establezca que esta es un área protegida debido a la biodiversidad que resguarda.

«Buscando la diversidad de insectos de Tulenapa encontramos tantos insectos —moscas, grillos, arañas, escarabajos— que finalmente debimos focalizarnos en coleópteros, mariposas, libélulas y moscas. Es una isla en medio de cultivos de banano que nos tiene sorprendidos y que puede sorprendernos aún más, porque solo conocemos una parte», destacó Juliana Torres, bióloga e investigadora de la Alma Máter que lideró el componente de entomología, en el cual se monitorearon varias especies que son claves en la planificación de áreas para la conservación.

Además, Urabá es una zona estratégica en Colombia para las aves migratorias que vienen de regiones templadas y llegan al trópico buscando refugio para la época de invierno. El informe estima que Tulenapa es justamente uno de esos lugares que recibe a estos viajeros: 64 especies de aves, entre las que destacan la Setophaga citrina o chipe encapuchado, la Setophaga magnolia o reinita de magnolia, y la Passerina cyanea o azulejo índigo.

Nido de periquitos bronceados o Brotogeris jugularis. Fotografía: Ana María Sepúlveda Seguro. 

El 54 % de las aves que se ven en este bosque son del orden Passeriformes, es decir, pájaros que cantan. Ara macao o guacamayo escarlata fue uno de los nuevos registros que se reportaron, y Ara militaris, una de las especies más amenazadas por pérdida y fragmentación de su hábitat. Este es, además, el hogar de una especie endémica: Ortalis garrula o guacharaca caribeña; y dos casi endémicas con distribución restringida: Psarocolius guatimozinus u oropéndola negra, y Xenerpestes minlosi o colagrís alibandeado.

Asimismo, este es el resguardo de anfibios: «De las presencias que se dan en Tulenapa destaco la rana pipa, endémica de Colombia, muy amenazada, ya que requiere cuerpos de agua y lugares muy conservados. También la Andinobates fulguritus, rana muy venenosa de los dendrobátidos que necesita bosques muy húmedos. Esta sede es fundamental para la conservación de los herpetos —anfibios y reptiles— habitantes de la región, porque la movilidad de ellos es muy reducida, en comparación con aves o insectos», explicó Ana María Sepúlveda Seguro, bióloga e investigadora que lideró la caracterización sobre herpetofauna de este estudio.

El documento señala que otra de las razones de mayor peso para proteger a Tulenapa es que en ella viven especies que requieren de bosques con poca intervención humana para vivir. La abundancia de murciélagos de las especies Micronycterys megalotis, Lophostoma silvicolum y Trachops cirrhosus, es una fuerte evidencia de que a pesar de ser una zona rodeada de cultivos, este bosque primario sigue siendo su hogar.

Asellia trida o murciélago tridente. Fotografía: Ana María Sepúlveda Seguro. 

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