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¿Qué tienen que ver el mortiño y el síndrome metabólico?

10/06/2016
Por: Nataly Guzmán - Corporación de Patologías Tropicales y Daniela Ramírez - UdeA Noticias

Investigadores del grupo Ofidismo/Escorpionismo de la Corporación de Patologías Tropicales realizan un estudio para evaluar los efectos del jugo de agraz, más conocido como mortiño, en una población clasificada con síndrome metabólico.

Fotos: Santiago Franco

Al mortiño, agraz o arándano, conocido en el mundo científico como Vaccinium meridionale swartz, se le han encontrado sustancias que protegen las células y que actúan como antioxidantes en el organismo.

Respecto a otras frutas, los investigadores han visto efectos positivos en el organismo al inhibir la oxidación de proteínas, lípidos y otras moléculas, en personas con sobrepeso u obesidad que presentan un tejido adiposo con características pro inflamatorias y muestra gran formación de moléculas oxidantes, por lo que es necesario consumir frutas y verduras para contrarrestar este efecto. Aunque el mortiño crece de manera silvestre el país tiene un gran potencial para producirlo.

Jacqueline Barona A., PhD. en Ciencias Nutricionales, investigadora del grupo y profesora de la Escuela de Microbiología señala que, “aunque se han reportado estudios sobre este fruto y sus propiedades, no se ha estudiado hasta el momento el efecto directo que el mortiño tiene en los humanos. La idea es consumir y evaluar de forma controlada este fruto por sus propiedades antioxidantes para analizar qué efectos tiene en las personas”.

Mucha de la información que se conoce sobre el mortiño proviene del trabajo del profesor Benjamín Rojano, de la Universidad Nacional de Medellín, quien junto con su grupo de investigación ha estudiado su caracterización química y bioquímica, propiedades antioxidantes y potencial agroindustrial; sin embargo, estos análisis no se han realizado en humanos.

Por eso el proyecto de la profesora Barona indaga principalmente por los efectos del jugo de agraz, comparado con un placebo, en el colesterol, triglicéridos, glucosa, presión sanguínea y en marcadores de inflamación y estrés oxidativo. Todos estos factores asociados a un mayor riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular.

La población objeto de estudio debe estar clasificada con síndrome metabólico que afecta aproximadamente entre un 20 y 30% de los adultos de cada país. Aunque en Colombia hay pocos estudios sobre la prevalencia del síndrome, en Medellín se encontró un alto número de personas con él.  

Este síndrome está relacionado con obesidad, desórdenes de los lípidos sanguíneos, acumulación de placas de grasa en las arterias (aterosclerosis), enfermedades del corazón y predisposición a diabetes tipo 2. Adicionalmente, a medida que las personas envejecen, incrementan la producción de radicales libres y sustancias oxidantes, abriendo la posibilidad de que la integridad de sus vasos sanguíneos se altere. Estos son factores importantes en el desarrollo de aterosclerosis, presión alta y falla cardíaca. 

El protocolo de los estudios consiste en que la persona consume durante un mes, un  jugo al día que puede ser de mortiño o un placebo, cada porción contiene alrededor de 300 mililitros, y al terminar se extraen muestras de sangre, se evalúan los parámetros del síndrome metabólico y otros marcadores y se hace un receso de un mes. Pasado este tiempo se continúa el proceso con el otro producto. El diseño es doble ciego y cruzado, es decir ni los investigadores ni la persona voluntaria sabe cuál de los dos productos está tomando, sino hasta que finalicen los estudios. 

El placebo no tiene antioxidantes pero sí la misma textura y sabor que el jugo de mortiño. “Esa fue la primera fase y la más difícil del proceso porque en el mercado no había productos alimenticios similares al agraz, su sabor es muy particular, tuvimos que buscar mucho y nos tardamos bastante tiempo porque este fruto no se encuentra fácilmente en las tiendas, además no hay cultivos estandarizados en esta región y se encuentra más que todo en zonas frías”, menciona Barona. En esta fase participó la ingeniera de alimentos Gelmy Ciro, co-investigadora e integrante del grupo de investigación.

El proyecto cuenta con dos estudios, uno en hombres financiado por el CODI y otro en mujeres con recursos de Colciencias. En ambos hay vinculados estudiantes de maestría y doctorado. 

Los participantes deben ser voluntarios y cumplir con los siguientes criterios: estar entre los 25 y 60 años de edad y tener síndrome metabólico; para determinar esta condición es necesario presentar tres de las siguientes características: perímetro de cintura igual o mayor a 88 cm para mujeres o a 102 cm para hombres, triglicéridos mayores a 150 mg/dL, HDL colesterol menor de 50 mg/dL en mujeres y 40 mg/dL en hombres, presión arterial igual o mayor a 130/85 mm Hg y glucosa plasmática (azúcar sanguínea) de ayuno mayor a100 mg/dL.

De otro lado, una persona no podrá participar en la investigación si, por ejemplo, tiene enfermedad renal, diabetes o enfermedad cardiaca, si consume medicamentos para disminuir los lípidos sanguíneos, si fuma,  consume licor en exceso, si es una mujer en embarazo o planea embarazarse, o si es deportista de alto rendimiento.

Estos criterios se tienen en cuenta porque en algunos casos las personas requieren tratamiento médico o farmacológico. “Desde la parte ética uno no puede recomendar tomar el jugo y suspender el tratamiento”, comenta la investigadora Barona.

16 hombres y 27 mujeres participan hasta ahora en el proyecto pero los investigadores esperan ampliar la muestra, proceso que se dificulta porque aunque se han presentado muchas personas voluntarias, no todas cumplen con los requisitos.

En caso de que los resultados del estudio sean positivos en humanos, los investigadores coinciden en que sería beneficioso para Colombia por tratarse de un fruto local, además porque la bayas o berries en inglés, clasificación a la que pertenece el mortiño, son demandadas a nivel internacional, sobre todo en Europa y Estados Unidos, por lo que el país podría convertirse a largo plazo en un gran exportador de la fruta, teniendo en cuenta que es el único donde esta especie produce dos cosechas al año, a finales de junio y terminando diciembre.
  
Para obtener mayor información puede comunicarse a los teléfonos 219 6536 o 219 5493, o escribir a proyectoagraz@gmail.com. Si tiene dudas acerca de sus derechos como voluntario de la investigación puede comunicarse con el Comité de Bioética de Universidad de Antioquia al número 219 66 47.

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