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Grabados de los ancestros del valle del río Nus

11/12/2020
Por: Natalia Piedrahita Tamayo- Periodista

En los municipios de Yolombó y Yalí se encontraron once petroglifos con diferentes técnicas de grabado y pertenecientes al Holoceno tardío —entre 6000 y 2500 años antes del presente—. Estas representaciones se suman a otras evidencias sobre la presencia de grupos alfareros en la zona del Nordeste antioqueño.

Los petroglifos están ubicados en el corregimiento El Rubí, de Yolombó. Según los investigadores, su cercanía y grabado en dirección al río Nus dan pistas de la relación de las comunidades con ese afluente. Foto: cortesía Juan David Ruiz.

Aunque en algunos municipios de Antioquia se han desplegado investigaciones antropológicas y el país mismo cuenta con el Atlas Arqueológico de Colombia, hacerse a una idea precisa del pasado lejano no es tarea fácil. Sin embargo, los vestigios de otras épocas, por fortuna, nos ofrecen pistas importantes, entre ellas los objetos precolombinos y piedras cinceladas que se conservan y que son fragmentos testimoniales de la huella de otros en los espacios que hoy habitamos.

En el corregimiento El Rubí, municipio de Yolombó, exactamente en predios de las haciendas La Gitana y La Trinidad, Juan David Ruiz Pérez registró y analizó diez rocas con morfología similar y grabados diversos; algunas en mejor estado que otras, pero en todas identificó anotaciones de talladores ancestros a los que se les han sumado las incisiones que el tiempo ha hecho a través de factores climáticos o por intervención de seres vivos.

«Son rocas de más de dos metros de ancho, con paneles o caras aplanadas. Todas miran al valle del río Nus. Tres de ellas están en La Trinidad, en buen estado de conservación; el resto pertenecen a predios de La Gitana, y han sido más intervenidas por los turistas, pues tienen muchos rayones, pero aún se alcanzan a ver los grabados y sus símbolos», detalló Ruiz Pérez, antropólogo de la Universidad de Antioquia y autor de la investigación Espacio y petroglifos en el valle del río Nus (Yolombó-Antioquia). Nuevos datos para una interpretación.

Lo poco que se sabe sobre las poblaciones prehispánicas que habitaron ese territorio está relacionado con el hallazgo, en el corregimiento El Rubí, en Yolombó, de piezas cerámicas con las condiciones del marrón inciso, similares al estilo denominado cancana; todas con una cronología aproximadamente de 5460±70 años antes del presente —AP— y 3280±70 años AP. Tales hallazgos fueron referenciados por Elvia Inés Correa Arango en la investigación Excavaciones arqueológicas para el Proyecto de rescate arqueológico del gaseoducto Sebastopol Medellín, en 1996.

Los patrones que se ven en las rocas son geométricos y abstractos en su mayoría, de todos ellos sólo una figura es zoomorfa. Una de sus características es su ubicación espacial, que les da gran visibilidad del entorno. Los siete petroglifos de La Gitana están sobre una pendiente llena de rocas ígneas que miran al valle aluvial del río Nus; un camino «muy seguramente prehispánico» —afirmó el investigador— atraviesa esta locación y llega hasta la ribera. Los tres petroglifos de La Trinidad, por su parte, también se proyectan al río y a la pared montañosa del municipio de San Roque, y a unos 20 metros de ellos corre un arroyo.

«La lectura de la ubicación que circunda los petroglifos puede dar pistas sobre la relación de los grupos humanos con el territorio que habitaron. Existen teorías que afirman que estos se daban como marcadores territoriales o en contextos místicos, pero está también en juego el paradigma que abraza cada investigador», explicó Alba Nelly Gómez García, jefa del Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia.

Esta probable conexión con el elemento agua —que circula a través del río Nus— y la inclinación de las trazas en las piedras —en las caras planas de la roca que miran al exterior y que pueden ser iluminadas por el sol o la luna— pueden relacionarse, desde la perspectiva de la investigación, a la marcación de un lugar especial para los alfareros que la tallaron. «Creo que eran realizados por grupos humanos que se asentaban cerca a estas rocas», explicó Gómez García, quien plantea como hipótesis que los petroglifos hacían parte de sus actividades cotidianas, ya que están cerca de aterrazamientos donde se observan patrones de vivienda.

Según Gómez García, en todas las regiones de Antioquia se tienen registros de petroglifos. Tanto en el caso del Suroeste como en el Nordeste antioqueño, se trata de rocas que están muy cercanas al agua. Támesis es uno de los municipios en los que más se han encontrado —cerca de 98—, sin embargo, en Urrao, Pueblo Rico, Valparaíso, Barbosa, Porce y Envigado, también se han dado hallazgos arqueológicos de este tipo.

La estrella del alba tallada en la piedra

Este estudio no apeló a la interpretación de los símbolos tallados, sin embargo, el investigador plantea un hallazgo especial que se dio cerca al municipio de Yalí: otro petroglifo muy diferente en espacio y forma, cuya técnica de grabado es el puntuado —los otros fueron fabricados por abrasión o rayado—. «Tiene una clara similitud con lo que algunos investigadores dicen que es la cruz andina o bordeada, y que otros denominan Venus. Es un diseño que se repite en diferentes representaciones de diversas culturas y épocas, desde Estados Unidos hasta Chile», contó Ruiz Pérez, quien, al ver este antecedente reiterado en diferentes espacios, le hizo seguimiento.

En los códices mayas es el equivalente al planeta Venus o Quetzacoalt, la serpiente emplumada, similar a una equis bordeada. ¿Qué puede significar tal coincidencia con los hallazgos de Yolombó y los de la península de Yucatán en México? Desde esta investigación se plantea que es probable que en el continente se haya dado una conexión cultural y difusionista.

El símbolo pudo variar de significados en el tiempo, pero aun así permanecer, esto nos habla del poder del símbolo —hipotetizó Ruiz Pérez—. No me parece descabellado que plasmaran fenómenos celestes en estas rocas, ya que el cielo ha sido siempre importante para la humanidad. Esta le ha estudiado, interpretado y ha aprendido sobre las señales de los cambios astronómicos. La investigación concluye que relacionar el símbolo con el espacio, desentrañar su significado, puede ser una ilusión. En la actualidad apenas se logra entender lo que piensan los humanos contemporáneos o los mensajes publicitarios y mediáticos; en ese sentido, encontrar un símbolo prehispánico en reiteradas ocasiones y en diferentes espacios geográficos deja algunas hipótesis y muchas preguntas.

Para algunos investigadores, los petroglifos también pudieron ser marcadores territoriales. Foto: Juan David Ruiz Pérez.

Los petroglifos se ubican en la cuenca del río Nus, que conecta al Nordeste con el Magdalena Medio. Otra asociación imprescindible es que cerca de allí han registrado otros tipos de arte rupestre como los que se ven en las paredes de las cavernas del río Alicante, en Maceo.

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