Teclas de Ayuda de acceso Rápido

ALT + 1 Inicio

ALT + 2 Noticias

ALT + 3 Mapa de sitio

ALT + 4 Búsqueda

ALT + 5 Preguntas frecuentes

ALT + 6 Atención al ciudadano

ALT + 7 Quejas y reclamos

ALT + 8 Iniciar Sesión

ALT + 9 Directorio telefónico

Botones de Accesibilidad

Letra:

Contraste:

Esp
domingo, 9 de agosto 2020
09/08/2020
Síguenos

Listado

La vacunación, un asunto de salud pública, educación y decisión

Tras la sentencia de la Corte Constitucional de Colombia, contra la obligatoriedad de la  vacuna del Virus del Papiloma Humano, expertos en virología de la Facultad de Medicina de la UdeA indican que la vacunación es una decisión personal, sin embargo, un esquema completo de inmunización previene enfermedades como el sarampión, rotavirus, la poliomielitis, influenza, entre otras, que si se extienden, pueden llegar a ser una epidemia.  

La vacunación contra enfermedades inmunoprevenibles es la segunda estrategia más importante en salud pública en el mundo, después del saneamiento del agua. Sin bien, hay enfermedades infecciosas que son poco comunes hoy, como la poliomielitis y el sarampión, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunos países.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, hay dos motivos fundamentales para que las personas decidan vacunarse: protegerse a sí mismos y cooperar para que no se desarrollen pandemias previsibles. Por este motivo, los ministerios o autoridades en salud de cada país poseen programas ampliados de inmunización gratuita para grupos poblacionales vulnerables, de acuerdo con la frecuencia e impacto de las enfermedades. No obstante, cada quien decide vacunarse.

La evidencia científica recomienda que antes de aplicar una vacuna, todo profesional de la salud y los centros de vacunación deben informar a los pacientes o acudientes, en caso de que la persona sea menor de edad, sobre los efectos adversos del medicamento, porque prima el derecho a la información y a saber en qué consiste el tratamiento.

Carlos Arturo Aguirre Muñoz, pediatra, virólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la UdeA, explica que “en Colombia no hay vacunas obligatorias, sino recomendaciones vacúnales por parte de los expertos para personas susceptibles a las enfermedades, entre ellos niños menores de siete años, mujeres en edad de reproducción, mujeres gestantes, adultos mayores de 60 años y profesionales de la salud”. 

Entre los deberes de los pacientes que acepten ser vacunados, se encuentra la labor de notificarle al médico tratante sobre alguna reacción adversa inusual tras haber recibido la dosis del medicamento, toda vez que existen órganos de vigilancia y monitoreo encargados en evaluar la seguridad y viabilidad de estos agentes de inmunización. No es frecuente que las personas convulsionen, alucinen, entren en estado de inconciencia; presenten sangrados, brotes, entre otros. Pero sí normal que surjan síntomas momentáneos, como fiebre, dolor en la zona, cefalea o mareo.  

En Colombia, el Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, tienen la responsabilidad de hacer los seguimientos respectivos y elevar alertas sanitarias cuando una vacuna sea peligrosa para la población en general.

Grupos antivacuna del siglo XVIII y el éxito de la inmunización

Organizaciones no gubernamentales, como la OMS, señalaron que desde los años 70 no se reportan casos de viruela en el mundo, y que actualmente avanza la lucha contra la poliomielitis salvaje, segunda enfermedad que podría desaparecer gracias a la vacunación. Esta última, de no tratarse, podría generar parálisis del cuerpo o la muerte.

Por su parte, Colombia declaró hace dos años la erradicación del sarampión y la rubeola, y reportó que la disminución de los casos de tosferina.

La OMS, mediante su Asamblea Mundial de la Salud, aprobó en 2012 el Plan de Acción Mundial sobre Vacunas, el cual plantea que a 2020 se debe garantizar un mundo libre de poliomielitis salvaje, que representa una emergencia para la salud pública. Asimismo, asegurar que deben desaparecer el sarampión, la rubéola y el tétanos neonatal, tanto a escala mundial como regional. El fracaso significaría que siguieran ocurriendo millones de casos prevenibles de enfermedades o muertes.

“En 2020, la población objetivo deberá alcanzar una cobertura de al menos el 90% de vacunación nacional y el 80% de vacunación en cada distrito o unidad administrativa equivalente con todas las vacunas que figuren en los programas nacionales, a no ser que haya otras recomendaciones”, informa la OMS.

Pese a los esfuerzos médico-científicos para desarrollar esquemas de inmunización, los grupos antivacunas tienen cada vez más adeptos que insisten en los efectos adversos o reacciones secundarias de todas las vacunas, al señalar que estas se preparan con el mismo virus o con moléculas nocivas para el cuerpo humano.

El primer grupo de oposición data del siglo XVIII cuando surgió la vacuna contra la viruela, la cual era extraída de la misma enfermedad que se desarrolla en las vacas. Las críticas de este avance inmunológico estuvieron sustentadas en que a las personas les iban a salir cachos y ubres. 

Posterior a ello, la revista Lancet emitió un artículo que causó alarma en la población “esta revista dijo que la vacuna contra el sarampión, y la mezcla contra rubeola y parotiditis, producía Trastorno del Espectro Autista. Mucha gente se opuso, luego nadie se quería poner ninguna vacuna. Finalmente se supo que dicho estudio tenía datos falsos y el médico que lo sacó fue sancionado”, explica el profesor Aguirre Muñoz.

Frente a los mitos que circulan en las redes sociales o en internet frente a la vacunación, la OMS aclara que “las vacunas son muy seguras y la mayoría de las reacciones son generalmente leves y temporales. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente raros, son objeto de seguimiento e investigación detenida. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible que por una vacuna”.

 

 

54d4db3244a5e15c6a21152b_logo-renata.png
54d4db5924c957e253bd5fa5_logo-ruana.png
54d4db63ae77e15e6afe94a0_logo-universia.png
54d4db6add1988d75368ecff_logo-icetex.png
54d4db7744a5e15c6a211531_logo-colombiaprende.png
54d4db7edd1988d75368ed05_logo-gobiernolinea.png
54d4db86dd1988d75368ed09_logo-canalu.png
54d4db9644a5e15c6a211534_logo-cis.png
54d4db9d44a5e15c6a211535_logo-colciencias.png
54d4dba444a5e15c6a211539_logo-ips.png
Sistema Único de Información de Trámites - SUIT
54d4dbb7ae77e15e6afe94a4_logo-redemprendia.png
54d4dbbfdd1988d75368ed14_logo-colombia.png
Fundación Universidad de Antioquia
No + filas
No + filas
No + filas
ORACLE
Hacemos Memoria
Universidad de Antioquia | Vigilada Mineducación | Acreditación institucional hasta el 2022 | NIT 890980040-8
Recepción de correspondencia: calle 70 No. 52 - 21 | Apartado Aéreo 1226 | Dirección: calle 67 No. 53 - 108 | Horario de atención
Conmutador: [57+4] 219 8332 | Línea gratuita de atención al ciudadano: 018000 416384 | Fax: [57+4] 263 8282
Peticiones, quejas, reclamos, sugerencias, denuncias, consultas y felicitaciones
Política de tratamiento de datos personales
Medellín - Colombia | Todos los Derechos Reservados © 2020