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domingo, 27 de septiembre 2020
27/09/2020
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Reflexiones sobre la responsabilidad social en las facultades de medicina


       

Jaime Carrizosa Moog
Profesor Titular
Departamento de Pediatría y Puericultura
Universidad de Antioquia
jaime.carrizosa@udea.edu.co

 

La Organización Mundial de la Salud definió la responsabilidad social para las facultades de medicina como “la obligación de orientar sus actividades de educación, investigación y extensión hacia las necesidades de salud prioritarias de la comunidad, región  nación, sobre las que tienen el mandato de servir. Las necesidades de salud prioritarias se identifican de manera conjunta con el gobierno, organizaciones de salud, profesionales de la salud y el público general.”


A su vez la Universidad de Antioquia define entre sus principios la responsabilidad social así: "La universidad como institución estatal, constituye un patrimonio social y asume con el más alto sentido de responsabilidad el cumplimiento de sus deberes y compromisos; en consecuencia, el personal universitario tiene como responsabilidad prioritaria servir a los sectores más vulnerables de la sociedad con los instrumentos del conocimiento y del respeto a la ética."


Ambas definiciones coinciden en su vocación de servicio, la primera a la población que padece las enfermedades más frecuentes y prioritarias de intervención, y la segunda a la población vulnerable, convirtiéndose así, en una definición complementaria. 


La definición presentada por la OMS invita e incita a las facultades de medicina a un análisis autorreflexivo sobre su misión y visión, desde la base fundamental del racionamiento de la motivación de la formación, o sea, del para qué formar. Por supuesto es válido considerar la justificación y el desarrollo de los ejes misionales universitarios, como pilares suficientes de su existencia social, por el devenir propio de las ciencias, las artes y las humanidades. 


En ese sentido sigue siendo vigente en muchas facultades la formación, investigación y extensión en medicina por la misma medicina, respondiendo a una necesidad derivada más desde la curiosidad al interior de la universidad, o respondiendo quizás, al mercado laboral y a las ofertas tecnológicas. Es posible, que bajo esa perspectiva se establezcan estructuras curriculares basadas en lo biológico, dejando de lado o estudiando de manera tangencial, los aspectos psicológicos, sociales y ambientales que inciden en el estado de salud y enfermedad. Se pueden tener organizaciones curriculares desde la taxonomía de sistemas u órganos, ciclo vital humano o departamentos, que garanticen incluso la integralidad de la formación; el estudiante logra las competencias durante los años de estudio para determinar las bases fisiopatológicas de la enfermedad en sus diversas etapas de evolución, sus manifestaciones clínicas, el proceso diagnóstico y las alternativas terapéuticas. En ese modelo, la integralidad podría compartir conceptos derivados de la corriente  administrativa de evaluación de procesos e indicadores, lo cual puede alejarse del concepto de formación y atención integrales.


La definición de responsabilidad social de la OMS es desafiante y provocadora; intenta sacudir las facultades de medicina, romper los muros de la autosuficiencia y autocontemplación, acercar a personas y organizaciones, que por hábito no trabajan en ambientes académicos, en definitiva busca dirigir el quehacer institucional hacia el contexto y la pertinencia sociales.  Dicha definición incluye la excelencia disciplinar de la medicina en el contexto del énfasis de los problemas de salud más frecuentes y prioritarios de la población  en el marco de la formación integral. Aquí vale entender la formación integral, no solo con la excelencia disciplinar en los diversos niveles de atención, sino la formación holística como las acciones y espacios para el desarrollo de las competencias en valores democráticos, derechos humanos, ciencias humanas y las artes, no como meros cursos de ciudadanía, ética o pintura, sino como ejes transversales que permitan el desarrollo, defensa y abogacía de los mismos durante su formación al interior y exterior de las aulas, consigo mismos, y obligatoriamente, con el otro. 


Al incorporar el concepto de responsabilidad social de la OMS como eje integrador del quehacer de una facultad de medicina, se puede permear de manera propositiva todo el currículo:

 

  • El objeto de estudio queda definido a nivel global por la OMS, y a nivel local, regional y nacional acorde a las particularidades de cada población sobre sus condiciones de salud y enfermedad frecuentes y prioritarias.

 

  •  Los mecanismos de selección y evaluación de los estudiantes y profesores deberían ir acordes al propósito planteado en el objeto de estudio, lo que implica trabajar y estudiar con, en y por la población definida.

 

  • El objeto de estudio definirá los escenarios de práctica más propicios, así como las actividades de extensión.

 

  •  Los medios educativos se definirán acorde a las necesidades planteadas para abordar de la mejor manera el objeto de estudio y el proceso de formación.

 

  •  La investigación será pertinente y coherente en la medida que aborde, y más aún, impacte los problemas prioritarios y frecuentes de la comunidad. 

 

  • La comunidad académica, incluyendo la administración, entenderá su quehacer en la medida de la responsabilidad social y la formación integral; lo anterior implica acercar la academia a la comunidad y viceversa.

 

  • La evaluación curricular no se restringe a la adquisición y aplicación del conocimiento, a los procesos, ni a los diversos indicadores de calidad, sino se enfoca en el impacto en la sociedad. 

Vale la pena preguntarse sobre el estado de la responsabilidad social que tienen las facultades de medicina en  Colombia, y en particular la nuestra. Posiblemente en muchos aspectos vayamos acorde al concepto planteado por la OMS, en otros será necesario proponer ajustes si se incorpora y aprehende esta definición. 

 


Referencias Bibliográficas


- ACUERDO SUPERIOR 1 de 1994, TÍTULO PRIMERO: Identidad y Filosofía de la Institución CAPÍTULO III. Principios Artículo 6°. RESPONSABILIDAD SOCIAL
-  Boelen c, Woollard R. Consenso global sobre la responsabilidad social de las facultades de medicina. Educ Med 2011; 14 (1): 7-14.

 

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