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lunes, 10 de agosto 2020
10/08/2020
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Generales

Desde la Decanatura

Reflexiones desde la Decanatura

Julio 6 de 2020

En formato de conversación, recientemente realizamos en la Facultad un encuentro entre Tom Griggs y yo. Lo denominamos “La fotografía de/en los tiempos de la pandemia”. En la conversación empezamos por intentar desentrañar un misterio vinculado a una evidencia que parece ingenua: el uso de las imágenes del virus Covid-19 como parte del decorado en los sets de fondo de los noticieros. Decoración, porque en efecto se recurre a una infografía del virus (no a la fotografía “real”), y en la que el realizador de la imagen se esforzó en otorgarle los atributos de color, enfoque, textura, tamaño... para darle el carácter más sugestivo y espectacular al resultado. Es algo semejante a lo que ocurre con la imaginería astronómica cuando se representa una constelación lejana o la explosión de una supernova, ya que no podemos tener la imagen producto de la captura directa (una fotografía), por tanto, se recurre a una representación elaborada por un artista. Una tradición vinculada al dibujo científico.

Quienes han participado en eventos de imaginería para fines científicos, pueden corroborar que las imágenes exhibidas cobran valor por su atractivo, vamos a llamarlo estético, en pos de su mayor espectacularidad.

Pero en el caso del virus Covid-19 se hace flagrante una paradoja, porque mientras a viva voz se lo señala como el mayor enemigo de la humanidad y se hace el inventario exhaustivo de sus contundentes efectos, la imagen que lo muestra no genera para nada temor o miedo. En este caso, la figura del monstruo, que históricamente se ha usado como recurso didáctico para infundir terror, no se aplica para lo que vemos hoy en el escenario de la industria informativa.

Esta circunstancia me resulta cercana a un proyecto artístico personal, de hace ya varios, en el que me di a la tarea de representar uno de los eufemismos más crudos de nuestra tradición cultural y que se consigna en los dichos populares: la mención a la muerte. Pasar al papayo, poner muñeco, a chupar lirio… Artificios del lenguaje que se sustentan en imágenes siempre dependiendo de un repertorio endémico y que demanda de un vínculo por resonancia para ser traducida, comprendida. Su utilidad comunicativa opera como una cápsula muy compacta de información y que se activa en el otro como la descarga de una imagen en un golpe de flash. Es por eso que llevarlas a la representación me exigió un ejercicio de producción complejo y laborioso; y por supuesto, terminó siendo algo más.
 
La avalancha de memes que hoy nos atacan tras el sonido de un bip en el celular, se ha apropiado de este potencial, cargando consigo las complejas fórmulas en las que la cultura (los sujetos y los colectivos) gestiona sus formas de apropiación del mundo.
 
Dice Gardeazabal, en un audio que también me llegó por asalto en un mensaje de Whatsapp, que hoy el lenguaje hablado pasa por su momento más empobrecido, bajo amenaza de la pérdida inminente de toda una tradición (otra amenaza de muerte). Dice, por ejemplo, que mientras en una canción de reguetón apenas se emplean, en promedio 30 palabras, en la conversación entre dos jubilados (profesionales) la riqueza alcanza las 3.200. Y lo cierto es que tiene razón. Pero el escritor valluno pasa por alto en esta evaluación una transición que a mi juicio es imparable; la que ha llevado al lugar de crisis de la comunicación hablada y escrita que hoy atestiguamos, bajo la presión de las formas de comunicación que se sustentan en la imagen.

Los nativos digitales probablemente tengan grandes problemas con la ortografía y su repertorio hablado y escrito sea limitado, pero, a cambio, tienen en su poder la riqueza en el uso del bit y el empleo del pixel de las maneras que a cada segundo se renuevan. Y está claro también que sobre esta base se pone en operación una apropiación crítica del mundo.

Gabriel Mario Vélez Salazar
Decano 
Facultad de Artes


Planeación estratégica


La Facultad de Artes mantiene su dinámica de crecimiento y fortalecimiento a través de procesos académicos que, articulados con la investigación y la extensión, benefician e impactan no solo el ámbito local, sino el regional y el nacional. Esta unidad académica desarrolla todos sus procesos misionales para la satisfacción de necesidades en el campo de la formación artística, el disfrute del arte en sus distintas manifestaciones y el acceso a una oferta cultural incluyente.

Conocer los avances, proyectos y plan de acción permite ser partícipes del desarrollo de la unidad académica, de su quehacer y devenir.

Informe de Gestión 2019

Presentación resumen Informe de Gestión 2019

Balance social 2019

Balance social 2018

Presentación resumen Balance social 2018

Plan de Acción 2018-2021

Informe de Gestión 2017

Balance social 2017

Plan de Acción 2016

Para conocer el PAI 2016 de la Facultad de Artes, haga clic aquí


Comunicado del Consejo de la Facultad de Artes

A mediados del año 1918, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina, dio inicio a un movimiento de amplia repercusión en el Continente. La llamada “Reforma Universitaria de Córdoba” constituyó un verdadero hito en la historia de los movimientos estudiantiles latinoamericanos y en el ámbito de la educación universitaria en esta parte del mundo. No es exagerado afirmar que, fruto de esa reflexión, las universidades latinoamericanas construyeron un profundo análisis sobre su quehacer y que de él somos herederos los ciudadanos de estos países.

Un siglo después, la educación universitaria ha sido nuevamente motivo de reflexión, esta vez en el ámbito colombiano. Hace más de dos meses, un amplio movimiento estudiantil y profesoral ha presentado propuestas que, además de buscar superar la crisis presupuestal de las universidades públicas del país, ha puesto a reflexionar a la sociedad colombiana sobre la importancia de la educación superior y de la cultura en el país. Los estudiantes han conseguido que, por medio de una protesta creativa y propositiva, las problemáticas de las universidades públicas se abran un lugar como uno de los principales temas de la agenda política nacional.

Al igual que ocurrió hace un siglo, el movimiento colombiano ha sufrido diversas tensiones entre la manifestación pacífica y reflexiva y algunos estallidos de violencia. Por ello, también hoy, como lo fue en Córdoba, es importante analizar el alcance de las acciones y seguir fortaleciendo el movimiento que se ha expresado por medio del ejercicio simbólico y la discusión argumentada. Dos escenarios vividos hace menos de una semana en la Facultad de Artes, nos convocan a reflexionar sobre la importancia del actual movimiento y la necesidad de mantener el espíritu creativo que lo ha caracterizado.

El pasado 22 de noviembre, mientras se desarrollaban una serie de enfrentamientos en las puertas del campus y sus alrededores, un grupo de encapuchados irrumpió en el Centro de Documentación Luis Carlos Medina Carreño de la Facultad de Artes. La toma de este espacio vital en la dinámica académica de la Facultad, se realizó violentando las cerraduras del Centro y generando daños en la alarma instalada en dicho espacio. El propósito de ocupar el Centro de Documentación pasó de inentendible a una flagrante paradoja cuando se evidenció que sería utilizado para la fabricación de explosivos destinados a la confrontación. 

El Centro de Documentación de la Facultad de Artes constituye uno de los fondos documentales más importantes de la ciudad en el campo de las artes; por lo tanto su preservación es fundamental para la comunidad académica universitaria, para la comunidad artística y la ciudadanía del Valle de Aburrá.

En contraste con ello, dos días después, el 24 de noviembre de 2018, se produjo un evento de necesaria referencia en los adversos momentos que vivimos: Todos los que se encontraban presentes en el Teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia, asistiendo a la presentación de Carmina Burana obra sinfónico coral de Carl Orff, les quedó registrado en sus memorias y en su sensibilidad el poder mesmerizante de las notas de esta obra, a medio camino entre la ópera y lo que Orff definía como “óperas de cuento”. Un performance que cobró aún más sentido cuando se podía ver en el escenario un llamado de SOS Universidades Públicas o por el peligro en el que se encuentra nuestro sistema de la educación superior pública. Un conjunto escénico sincrético lleno de referencias históricas y no exento de cuestionamientos, pero pleno hasta la médula de una invocación a la activación política.

La sonoridad heroica del O Fortuna, concluyó con la ovación final en un llamado a la resistencia; que este poema, en su origen medieval, fuera un reclamo a la diosa de la fortuna por la mala suerte, una queja que termina con apocalíptico “mecum omnes plangite!” (llorad todos conmigo), refuerza justamente el posicionamiento ante la adversidad, porque al llorad conmigo que reza el poeta, tras un silencio “de redonda”, le sucede la voz en coro de quienes, desde la conciencia de lo público, declaramos con convicción “que la recibimos pública y la entregamos pública”; en ningún momento rendirnos a la mala fortuna es una posibilidad. Una declaración acompañada de un obrar consecuente y coherente. 

Los 450 artistas en escena lo demuestran, su talento, su saber y su disciplina lograron hacer resonar las paredes del Teatro Camilo Torres y las gargantas de los más de 2000 miembros de la comunidad académica que ocuparon las butacas. Un verdadero acto de comunidad en el escenario de lo público.

No es posible sentar una respuesta definitiva sobre la activación política del arte. Pero en todo caso y en marco de la condición de universitarios y académicos, sí es necesario que reflexionemos en conjunto para encontrar las formas capaces de soportar los contenidos en procura de la coherencia. Y el arte tiene las condiciones para guiar esta reflexión.

27 de noviembre de 2018


La Facultad muestra su arte

La Facultad de Artes se ha constituido en un importante centro de producción artística, del cual sus estudiantes, docentes y egresados son académicos altamente calificados en el ámbito artístico  del país e incluso en el concierto internacional gracias a su labor en el campo de la creación, la docencia, la investigación, la promoción cultural, la promoción académica y la extensión. Conoce nuestro aporte al arte de la región y del país, AQUÍ

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