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miércoles, 21 de febrero 2018
21/02/2018
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La Universidad nos marca: discursos de graduación del 8 de febrero de 2018

El 8 de febrero de 2018 se graduaron 49 profesionales y 2 magísteres de la Facultad de Comunicaciones. Recordamos este momento importante para ellos con tres de los discursos de graduación.

 

De: Alguien muy agradecido
Por y para: La vida

Johan Esteban Orrego Castaño - Comunicador Audiovisual y Multimedial

No sé si han visto la película En búsqueda de la felicidad dirigida por Gabriele Muccino y actuada en el papel protagónico por Will Smith. Más allá de si la pelicula les gusta o no, hay una frase reiterativa a lo largo de la misma que siempre uso para momentos especiales. Quien la haya visto podrá recordar cuando él dice: “A esta parte de mi vida la llamo correr…” y permitiéndome reinterpetrarla diré que a esta parte de mi vida, a este pequeño momento lo llamo plenitud, lo llamo satisfacción, gozo y también felicidad.

Creo que pocas cosas cuestan tanto esfuerzo en la vida como esta, de manera muy personal yo pondría en el top 5 de la lista de cosas más difíciles de hacer el escribir un trabajo de grado y graduarme, necesariamente en ese orden. Estoy seguro que muchos, cuando no todos los que han pasado por algo similar, podrán identificarse con estas palabras cuando digo que hacer esto a ratos se movía más en la esfera de lo imposible que de lo posible. Durante al menos un semestre entero y uno incompleto estuve viendo más las estanterías de libros y lo auxiliares de la biblioteca que a mi cama o a mi propia familia. Y entonces recuerdas que a uno le dicen que escribir un trabajo de grado es un acto mental de renuncia y síntesis, pero olvidan decirte que al final todo se verá reducido a un cuadrilátero de lucha libre donde uno de los contrincantes eres tú y el otro también, uno se encuentra ahí dando ganchos y esquivando golpes, a veces gritando, tratando de convencerte, pese a todas las dudas y miedos de que sí eres capaz de hacerlo, que eso no es más grande que tú. Pero no es fácil, cualquier descripción, metáfora o analogía se queda corta para describir cada lucha personal que cada persona ha tenido que vivir a este respecto.

Recuerdo que un compañero me dijo como a mitad de la carrera que el secreto consistía en descuidarse, dejar que la vida fuera pasando y que cuando uno menos lo pensara estaría recibiendo el diploma de manos del decano, coordinador del pregrado o profesor designado. Probablemente sí, probablemente para muchos funcione así, pero desde niño me inculcaron un sentido de pertenencia y compromiso tan alto que me impide conformarme con hacer las cosas solo por hacerlas si veo que no son buenas o van a servir de verdad para algo, y creo que por eso mismo para mí ese método de descuidarse mientras se terminaba todo no funcionó nunca. Gracias a eso es que hoy me siento agradecido de poder decir: “¡hp, me gradué!, es de verdad, ¡me gradué!” y de compartir un momento con mis pares que pasaron por la misma situación o lo harán pronto. Antes de empezar la Universidad yo vivía convencido que uno venía al mundo a ser alguien, pero a raíz de cosas que viví; entendí que uno viene a hacer algo y ese algo hay que disfrutarlo mientras se hace. Que uno se puede disfrutar la meta, pero también la carrera mientras llega a esa meta.

Siempre he vivido convencido que las palabras a través del medio que sea (escrito, hablado, configurado a partir de imágenes y sonidos) en tanto sean de forma adecuada pueden transformar el mundo, de eso ya tenemos muchos casos ejemplo en la historia, tanto para bien como para mal, lo cierto es que me sorprende lo que la gente hace con las palabras y fui testigo de gente con mucho talento, tanto en mi pregrado como en los demás, y sé que eso puesto al servicio de la creación, de la sociedad y del arte daría resultados formidables, entonces lo único que quiero decir al respecto a quien lea esto es algo que no es nuevo pero que a veces se pierde de vista: no baje guardia, esté siempre atento y funcionando, que la universidad da herramientas, pero todo lo que podemos llegar a hacer, que es mucho y posiblemente ya por fuera de la academia, lo vamos a hacer por convicción personal motivados solo y casi que exclusivamente por nuestras propias ganas. Por eso, escriba ese proyecto, ruede ese cortometraje, digite ese libro, haga ese reportaje, redacte ese artículo, tome tiempo para hacer ese guión, capture esas fotos, analice esa obra, compare esos autores, lo que sea que tengan en la cabeza, hágalo, porque incluso si ahorita no sabemo cómo, por falta de recursos, la misma vida, y esto lo he aprendido de formas que no puedo explicar, le va señalando el camino para lograrlo. Con esto le hablo a quien lee, pero también me hablo a mí, porque sé que mucho de lo que pensé hacer, nunca me atreví a mostrarlo, a exhibirlo para escuchar opiniones y mejorarlo, y por eso mi nuevo propósito es perder la timidez y el miedo al desacierto, que además son cosas que no sirven para nada. Si uno hace cuentas felices de pronto resulta que de 10 proyectos sale uno que hace que los otros 9 que no funcionaron valgan la pena. Hay una frase que le acuñan a Woody Allen que me gusta mucho que reza así: “Me interesa el futuro porque es el lugar donde planeo pasar el resto de mi vida”, y hay que construirlo desde ayer para que el futuro nos toque sea una cosa bonita y bien hecha.

Finalmente quiero destinar este último párrafo para agradecer a todas esas personas que de una manera u otra ayudaron en este proceso, a los compañeros con los que hice proyectos que muchos de ellos ya están graduados, a los que recién nos graduamos y a los que faltan por graduarse, a los profesores que me inspiraron y me sirven como modelos a seguir si alguna vez me dedico a la docencia, a los profesores que no me inspiraron y me enseñaron cómo NO ser si alguna vez me dedico a la docencia, a mi familia, a mi madre que siempre me acompañó durante todo el proceso y me aconsejó cuando un día acongojado le dije que no quería seguir estudiando lo que estudiaba antes de esto y me dijo que buscara lo que me hiciera feliz, y cuando empecé esto y una vez más volví con las mismas angustias me dijo que lo más importante era que disfrutara lo que hacía. A Ernesto Correa que no me dejó ir cuando le dije que me iba a pasar para economía porque sentía que todo se me caía a pedazos y no servía para esto, a la profesora María Fernanda Arias que habló conmigo más de media hora y dejó de hacer lo que estaba haciendo (que sé que era importante) para hacerme entrar en razón y enseñarme que la emocionalidad sirve para el cine, pero no para tomar decisiones, a Deisy García que siempre fue y es una persona dispuesta a escuchar situaciones que duelen adentro donde ningún ungüento puede sanar y me dijo que nada de lo bueno en la vida era fácil, a los pocos buenos amigos que hice dentro y fuera de la academia, a los que ya no me acompañan, pero me encantaría que estuvieran aquí  y a la universidad en general que me permitió conocer gente maravillosa, que me permitió ampliar mi mundo, ser más plural y lavarme de tanto prejuicio y preconcepto con que venía. A todos muchas gracias desde lo más profundo del corazón.

 

Discurso de Graduación

Alejandra Sandoval Escudero - Periodista

No es de extrañar como las formas semánticas de la vida muestran su belleza desde tan sutil perspectiva. Lo que hoy nos presupone una culminación es, en efecto, una apertura. 

Han pasado ahora 17 años desde la primera vez que pisé el suelo de esta amada y respetada Alma Máter, como joven visitante desprevenido, perdido en las hordas colegiales, entre asustado y atónito observando su fauna humana, presintiendo los frondosos valles de sus ideas y la riqueza de pensamientos. Vino como imposición del destino elegir estos pasillos para hacerse a una vida con coraje y con espíritu, con templanza y con promesa. 

No obstante, no estamos aquí para despedirnos, porque bien sabemos todos que la Universidad de Antioquia nunca se deja, ni se supera, ni se instala en el pasado. Vinimos sí a celebrar la vida y el intelecto, la amistad y el desconcierto, esos recíprocos espasmos de alegría cuando descubrimos que, en esta Infausta Medellín de la sombría Colombia que nos cupo en suerte, hay individuos sobre los cuales la luz brilla con desenfado y un espacio que sacralizamos con cariño, del cual nos apropiamos y en donde otro mundo nos fue posible, en donde otro rumbo es, quizá y por siempre, posible. 

Decía Federico Nietzsche que “Todo trato que no eleva, rebaja”, mis queridos maestros me lo enseñaron en la práctica. Me exigieron compostura, pulcritud en la idea, rigurosidad en las investigaciones, contundencia en la argumentación. Aprendimos juntos de la contradicción, del debate como principio, y por supuesto, como Facultad de Comunicaciones, el reconocimiento absoluto por la belleza y el peligro que habita en la palabra. 
Exijo de mis compañeros, de ahora y en adelante, disciplina, respeto por todo lo aprendido, honor para con nosotros mismos, nuestros profesores y esta institución que nos acoge como renovación y nos avala como sujetos de transformación.

Agradecemos a nuestros padres y amigos la paciencia que nos ofrendaron estos años, el soporte económico, emocional o intelectual, las expectativas frente a nuestras ideas y su fe en ellas. Agradecemos, además, al personal administrativo, de nuestra facultad en particular, la calidez en sus respuestas, la solidaridad con nuestros conflictos y la disposición para la escucha y la solución de inconvenientes. 

En estos años de trasegar, encontré en la Universidad una humanidad que no está por fuera de las dinámicas de la guerra y aun así encuentra otras formas de configurarse como sujetos sociales por fuera de la estulticia o el horror. 

Pido a todos aquellos que hoy obtienen su formatura, filólogos, audiovisuales, comunicadores, y periodistas que no abandonen el arte, que no descuiden el ingenio ni las formas de la representación simbólica que, desde tiempos inmemoriales, nos salvan del olvido y el hastío. 

Dejemos ya, como delegados del discurso, de regodearnos en la miseria de nuestra tierra, proscribamos las letras de la infamia y la mediocridad, mantengamos una ética propia y llevemos con nosotros este pasaje del poeta venezolano Rafael Cadenas donde reza:

Que cada palabra lleve lo que dice
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir brillos a lo Que/ Es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad. 
Seamos reales.

Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico.
Debo llevar en peso mis palabras.
Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira,
señálame la impostura,
Restriégame la estafa. 
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

 

Discurso de graduación

Cristian Alejandro Gómez Tenelanda - Comunicador Audiovisual y Multimedial

Escribir este discurso fue una mezcla de satisfacción y nostalgia; satisfacción por la meta alcanzada y nostalgia por abandonar la que fue para muchos, nuestro segundo hogar. Hoy culmina una de las etapas más importantes de nuestra vida. Este logro no es sólo nuestro, también es de aquellos quienes día tras día estuvieron ahí, detrás de nosotros, impulsándonos a seguir adelante, siendo siempre nuestros más fieles aliados. Éste es uno de los pocos momentos en qué podemos echar la vista atrás con la satisfacción de haber culminado un proyecto personal que nos acompañará por siempre. Muchos venimos de lugares donde decían que triunfar era imposible y acá estamos, cada uno con una historia distinta pero con el mismo desenlace; no ha sido un camino fácil, ha sido un camino lleno de tropiezos, de altibajos, de momentos infímamente duros, pero nunca retrocedimos; no supimos rendirnos y acá estamos para recordar este día, nuestro día. 

Aprendí que no hay mejor profesor que el error. Que ser profesional no es solamente aprobar todas las materias, sino que es una construcción que se realiza día a día, en cada clase, en cada texto, en cada rodaje, en cada DeMuestra, en cada reportaje, en cada análisis del discurso literario o lingüístico a partir de las interacciones con el tiempo, el espacio y las cosmovisiones respectivas. Que para poder ser profesionales hubo que cooperar con las boletas e innumerables estrategias de los compañeros de Audiovisual para financiar sus proyectos; tolerar las interminables peleas y lágrimas de los Comunicadores para manejar Premiere, Illustrator, Photoshop o aprobar el curso de un tal “Cano”; las quejas cotidianas de los Periodistas porque en sus casas creían que su única oportunidad laboral era la presentación y la eterna paciencia de los filólogos para soportar el bullying de quiénes no podíamos comprender de qué trataba su carrera. Felicitar también a nuestros compañeros de Postgrado en Lingüística y Literatura por su logro y despedirnos de los institutos de Filosofía y Bibliotecología, que paradójicamente es donde se encuentran los estudiantes más reggaetoneros de toda la Universidad. 

Hoy muchos llegamos a la meta, pero otros tomaron la decisión de marcharse a la mitad del camino. Desde ese amigo que se dio cuenta que con ninguna de estas carreras iba a ser multimillonario, hasta aquel amigo que abandonó este mundo por razones que a veces son difíciles de comprender. Tuvimos tiempos difíciles, también vimos “Tiempos Modernos” de Chaplin casi que una vez por semestre, muchos tuvimos que aguantar y no desfallecer; esperar que nuestros días de gloria se acercarán. Somos personas con valores marcados indudablemente por esta Universidad, nos ha dado educación, razón, moral y sobre todo conocimiento y ese conocimiento nos hace más libres y la libertad nos hace encontrarnos con quien verdaderamente somos y quienes queremos ser en este mundo con tanto ruido. El ambiente multicultural que se respira en nuestra Alma Mater, es sin duda el factor que hace distinta y hermosa nuestra Universidad, incluída por The Best Global Universities en el Top 30 de las mejores Universidades de Latinoamérica.

Tantos años, viendo preparar estas gradas para otros, imaginándonos con todas las asignaturas aprobadas y con todos nuestros compañeros, el que te cae bien, el que puede que te caiga mal, con el que nunca cruzaste una palabra, en fin, hoy es nuestro día queridos compañeros, hoy nos graduamos nosotros. Nos vienen infinidad de recuerdos, de un tiempo mezclado con trabajo y sacrificio, pero de haberlo pasado bien, muy bien. Siempre había una excusa para ese café o ese cigarrillo, para no estudiar en casa porque supuestamente no lográbamos concentrarnos, para maldecir ese despertador que por razones aún desconocidas nunca sonaba a tiempo. Queridos compañeros, amigos, seamos corazones libres y almas imparables, vivamos nuestros sueños ya que perseguirlos podrá implicar nunca alcanzarlos, busquemos caminos, encontremos soluciones, seamos faros de luz que alumbren caminos y no que los opaquen; como lo expresó el gran Albert Einstein: “No intentemos convertirnos en personas de éxito. Intentemos convertirnos en seres de valor.”.

Gratitud infinita con todo el personal administrativo, con cada coordinador de pregrado, con cada uno de los docentes que tuvimos a lo largo del camino, con cada compañero de facultad que no vaciló en hacernos parte de su mesa, con cada amigo que nos demostró el verdadero valor y significado de la palabra “amistad”, con cada chacero que nos surtió de su “ilegal” pero muy necesaria mercancia en innumerables oportunidades, con cada vendedor de postres, donas, sánduches, café con cáscara de naranja, ropa de segunda, artesanias, chocolates deliciosos y otros aún más deliciosísimos; gracias también con cada señora del aseo que hizo que tuviéramos que adaptar nuestra vejiga para correr de un baño a otro porque coincidencialmente todos estaban siendo aseados. Porque eso es la Universidad y más si es la de Antioquia, un lugar donde aprendes que imprimir un trabajo diez minutos antes de clase puede volverse una verdadera travesía, donde sientes adrenalina y hasta miedo al ir donde Pastora y no saber concretamente qué quieres comer cuando ya sigue tu turno, donde lo realmente difícil no es convivir con otras personas sino con palomas impertinentes que se cruzan en tu camino día a día.

Reflexionar sobre nuestros profesores es hoy una tarea obligada, cuanto los hemos odiado y querido a la vez; nos sentimos moralmente obligados a reconocer vuestra profesión, tanto que, fracamente, sólo sabemos devolverlo con estas palabras de homenaje, recordándolos para siempre e imitando su ejemplo de entrega, disciplina, responsabilidad y sobre todo, vuestro empeño en que nos superemos cada día. Gracias a todos nuestros profesores porque nos llevaron de la mano a través de este camino, ejerciendo, una de las tareas más nobles que pueda ocupar el hombre, la de ilustrar a sus semejantes. Ayer como estudiantes y hoy como egresados no debemos olvidar nunca las lecciones de nuestros maestros, quienes más que formarnos para el trabajo, nos formaron para la vida. 

Por último, me gustaría hablar y resaltar a todos nuestros familiares, en especial a nuestros padres y madres que tanto tiempo han invertido en nosotros. Hoy, más que nadie, ellos sienten que han culminado uno de sus mayores retos, vernos aquí sentados; lo que no saben probablemente nuestras madres y padres es que ellos son nuestro orgullo y que les estaremos eternamente agradecidos. En este momento, damos otro paso al frente, abrimos otro capítulo en nuestras vidas; llegó el momento para muchos de trabajar; el trabajo va a comprender gran parte de nuestra vida; tenemos que buscar algo que amemos, nuestras pasiones personales y profesionales para ser felices y liderar el futuro, haciendo quedar en alto el nombre y los valores de nuestra amada Universidad de Antioquia. Les deseo la mejor de las suerte, la sabiduría y la serenidad para tomar las decisiones que forjarán el resto de nuestras vidas. Gracias mamá, gracias papá, porque ustedes fueron y serán siempre los mayores forjadores de sueños, gracias porque sí bien, su palabra me motivó, su ejemplo, su sacrificio, su actuar, día con día, fue lo que realmente me inspiró. ¡Gracias inmensas para todos aquellos quienes hicieron posible que hoy estemos aquí, esto va por ustedes!. 

 

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