Teclas de Ayuda de acceso Rápido

ALT + 1 Inicio

ALT + 2 Noticias

ALT + 3 Mapa de sitio

ALT + 4 Búsqueda

ALT + 5 Preguntas frecuentes

ALT + 6 Atención al ciudadano

ALT + 7 Quejas y reclamos

ALT + 8 Iniciar Sesión

ALT + 9 Directorio telefónico

Botones de Accesibilidad

Letra:

Contraste:

Esp
viernes, 16 de noviembre 2018
16/11/2018
Síguenos

Listado

Emociones y reflexiones llenaron el teatro Camilo Torres

Medellín, 03 de septiembre de 2018

Por: Alejandra Martínez González

El jueves 30 de agosto, fue un momento especial para la Facultad, se graduaron 24 comunicadores, 14 periodistas, 8 filólogos, 12 comunicadores audiovisuales, 6 magísteres y un doctor en literatura, que en adelante serán la presencia viva de la Universidad en la sociedad.

A todos ellos los felicitamos por este logro y esperamos que su constante formación sea fuente de desarrollo para las comunidades y organizaciones de la sociedad con quienes ejercerán sus profesiones.

A continuación presentamos los discursos de graduación propuestos, de los cuales se seleccionó uno para su lectura pública durante la ceremonia.

 


La crisis de las humanidades en Colombia, un componente de nuestra historia
Por: Sebastián Castro Toro, del pregrado en Letras: Filología Hispánica

Buenos días.

Todos los que estamos aquí reunidos tenemos alguna relación con las humanidades. Algunos por gusto, como los graduandos, y otros, quizás, por mala suerte, porque el hijo torció el camino y no fue médico, ingeniero, abogado, próspero empresario o bachiller con aptitudes para senador de la República. Por esto ningún otro tema podría encontrarnos tanto durante unos minutos como hablar de las humanidades y de nosotros, los colombianos.

Del primer asunto dice la prensa, y algunos especialistas, que se encuentra en crisis. Y esa fue mi primera opción. Hablar de la crisis de las humanidades de una manera más o menos global. Sin embargo, por cuestiones de pertinencia, uno tiene que preguntarse: ¿es posible hablar de una crisis de las humanidades en Colombia? 

Me atrevo a pensar que la pregunta no aplica, porque de crisis de las humanidades podría hablarse en algún país donde la población haya tenido una tradición humanista alguna vez en su historia, pero si estamos hablando del terruño, hay que aceptar que, a duras penas, una pequeña parte de la población sabe leer bien. 

Algunos podrían decir que la crisis es patente si comparamos nuestro momento con la relevancia que tuvieron las humanidades en el poder político del país a finales del siglo XIX y principios del XX, donde el conocimiento de la gramática, del latín, de la historia, así como la capacidad de escritura, eran cuestiones de valor para quienes definieron el destino del país; evocarían, quizás de manera nostálgica, a Núñez, Miguel Antonio Caro, Eduardo Santos, entre otros personajes. 

En ese caso habría que hacer la claridad de a cuál Colombia me refiero y excluir del objetivo de mi afirmación a las élites cultas de ascendencia virreinal, que siendo tan amigas de las humanidades convenientes, han sido enemigas, por regla general, de la inteligencia social.

Saber leer es más que una relación utilitarista con la palabra, es más que saber descifrar un código más o menos de corrido. Y si bien la problemática de adecuada alfabetización en el país es real, lo fundamental de la lectura no es la decodificación de signos, ya tenemos máquinas y autómatas para eso, sino la capacidad de comprender aquello que está por fuera de uno, apreciando las similitudes y las diferencias; pues los distinto lenguajes son maneras de acercarse al mundo. 

Así que cuando quiero decir que en Colombia, por lo general, no se sabe leer, parto de la lectura como ejercicio de entendimiento para apuntar a la capacidad de comprender y ponerse en el lugar del otro, habilidad de importancia crucial en una democracia, como señaló la filósofa Martha Nussbaum en este mismo auditorio hace un par de años.

Ponerse en el lugar del otro requiere la noción crítica de qué es lo universal en los seres humanos y sus sucesos, materia que Aristóteles reconoció como el mérito de la poesía, de la literatura en cualquiera de sus formatos, no solo escrita. 

El desarrollo de esta capacidad, por lo tanto, es una de las funciones básicas de las disciplinas humanistas y uno de los principios de la educación en general, en tanto formadora de individuos socialmente provechosos, porque solo mediante esta capacidad el individuo llega a conocerse y a dominar sus instintos básicos, así como a considerarse parte de un colectivo superior a sí mismo. 

Esto es humanizar. Y la humanización debería llevar al individuo a obrar teniendo en cuenta el interés colectivo y no solo el interés individual o el de sus allegados inmediatos. Y así, en tanto deber de social, esta formación es deber estatal y horizonte universitario.

Si concuerdan conmigo en estas ideas, es evidente que en nuestro país las humanidades, “¿eso pa’ qué?”, nunca se han asentado realmente. Talentosos para matarnos y para vivir del bobo, apáticos políticamente frente a los problemas sociales y tendientes al fanatismo, la crisis es de carácter cultural y la complejidad de sus causas y naturaleza no pueden explorarse aquí.

***

Dado lo anterior y viendo este auditorio, uno podría pensar que, más que una crisis, vivimos un momento de progreso ante la proliferación de pregrados afines a las humanidades, como las variantes de la comunicación y la filología, además de la cantidad de grupos de investigación, revistas indexadas, etc.

Que hay un legítimo interés del Estado por solucionar el analfabetismo diverso que nos aqueja. Y sin duda ha habido una masificación de la universidad en los últimos años que la ha llevado a un porcentaje importante de la población. Pero, a la vez, no puede olvidarse que esta masificación, tanto de cupos como de opciones pre-graduales para atender ese público, se ha hecho de una manera acelerada y sin la adecuada financiación de la universidad que permita la ampliación consecuentemente necesaria de la planta profesoral estable, hoy perjudicada, como toda la clase media, por las políticas tributarias y salariales.

Y me refiero a una planta profesoral no solo dedicada a la docencia, aspecto que hoy se solventa mediante la masiva contratación de catedráticos, sino dedicada a la tarea que se ha enfatizado como inherente a la universidad: la investigación.

Énfasis que es promovido discursivamente pero poco reforzado presupuestalmente, pues si la investigación debe nutrir de contenidos la función de la universidad y esa función es humanizar en los términos expuestos, la baja constante del presupuesto para la ciencia y la investigación habla de una perpetuación de la problemática, que por su duración ya no viene siendo crisis, sino una costumbre, y de un tibio esfuerzo por solucionarla; o, bien, habla de que para algunos esta realidad no representa un problema, sino, quizás, una ventaja.

Por eso todos los que aquí nos graduamos, humanistas, profesionales en torno a la comunicación y el lenguaje tenemos un deber que, en tanto se asuma éticamente, será siempre revolucionario. En la palabra está la verdad y la mentira, y en ella está la potencialidad de cualquier acción. El deber es humanizar a la sociedad colombiana, o al menos intentarlo.

Con la palabra podemos explorar las conexiones entre los sucesos, ver causas donde otros quieren ver casualidades y ver intenciones donde se quiera mostrar objetividad. Todo esto comprende el concepto de profesión cuando la finalidad es procurar la humanización de la sociedad que nos gradúa y luchar contra las deficiencias que hoy, y durante gran parte de nuestra historia, nos han aquejado.

Muchas gracias.

 

Discurso de graduación
Por: Diego Morales y Sandra Valoyes, de la Maestría en Comunicaciones.

Buenos días.

Para empezar este discurso me gustaría citar un fragmento del poema ‘Los nadies’, de Eduardo Galeano del año de 1940 que dice lo siguiente:
 
“Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica Roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”

Traigo este corto poema el día de hoy, porque en esta universidad, a través del conocimiento, el pensamiento crítico, la discusión con argumentos, la salud y bienestar público de cada ciudadano, la investigación y la formación, se logra que los nadies, tengan nombre, educación, bienestar, salud y derechos.

Tal Vez fuimos los nadies, pero durante todo nuestro recorrido por la Universidad de Antioquia contamos con las herramientas necesarias para oírnos y hacernos oir, para escuchar al desvalido, para contar historias, crónicas, reportajes y noticias y de esta forma darle sentido a cada vida, para buscar en la comunicación y en las ciencias la solución a tantos problemas de inequidad e indiferencia.

Hoy más que nunca se presentan sentimientos y recuerdos de los años transcurridos en nuestra casa bicentenaria. Es un día muy especial porque familiares y amistades hacen parte de este nuevo logro profesional y personal. Se siente un enorme orgullo por las metas alcanzadas después de sacrificios, dedicación y empeño. Sabemos que el camino para llegar a este día no fue fácil. 

Queremos recordar que el diploma que recibimos hoy no hubiera sido posible sin el sacrificio y apoyo de nuestras familias y seres queridos. Prometemos ser unos egresados éticos, con principios y valores, valientes y amables llevando con orgullo lo aprendido en nuestra Alma Máter, porque el mundo necesita además de personas lógicas y creativas, personas más humanas, ahora como profesionales tenemos el poder de ayudar a empoderar a otras personas, sobre todo a aquellas desamparadas, a los nadies.

Finalmente, siempre debemos recordar que el campo de la comunicación ha recibido una serie de cambios y aportes, la comunicación evoluciona, pero no podemos olvidar a los padres fundadores (Harold Laswell, Paul Lazarsfeld, Carl Hovland y Kurt Lewin) que desde la psicología, la matemática, la sociología, la política realizaron grandes aportes a nuestro campo de estudio, la comunicación es de todos, la comunicación es colaborativa, requiere encuentros y desencuentros, requiere de nosotros.

Gracias directivos, profesores, familiares, amigos y compañeros por siempre darnos una palabra de aliento en los momentos más difíciles.

Hoy más que nunca, con mucho aprecio, les decimos gracias.


Discurso de graduación
Por: Juan Felipe Lezcano Pineda, del pregrado en Periodismo

Quiero empezar con una pregunta que solo a partir de hoy nos damos el gustode responder, ¿Qué significa ser graduado de la Universidad de Antioquia?, Para algunos significa orgullo bañado en sufrimiento, para otros representa alegrías y nostalgias, pero la realidad es que es una respuesta intrínseca donde cada uno de nosotros le encontró un significado diferente.

Sin embargo algo podemos determinar, ser graduado de la Universidad de Antioquia no significa ser revoltoso, significa tener un pensamiento crítico; no significa cursar una carrera con paros, significa prolongar el tiempo de aprendizaje; no significa ser pobre y estudio de mala calidad, significa aprobar la universidad más apetecida de Antioquia; significa permanecer en una institución donde soportamos, esperamos, luchamos, y pudimos superar las dificultades; significa ser el orgullo de la familia, de los amigos, del colegio, del barrio y de la sociedad; significa madrugar, trasnochar, dormir poco, soportar hambre e incluso soledad. 

Una soledad que muchas veces nos insinuó en desistir, susurrando en nuestras mentes y haciéndonos creer que no podíamos y que tal vez fracasaríamos, pero lo peor de todo es que tenía razón, porque sin la ayuda de nuestros padres, amigos, y de muchas personas que hemos conocido y olvidado pero que ocupan un lugar en estos diplomas, no hubiera sido posible llegar hoy a este lugar a recibir este premio, también ser graduado UdeA también significa ser premiado.

Hoy superamos nuestros miedos, dejamos atrás los temores y ponemos la constancia en aportar a través de la comunicación lo mejor de nosotros. Hoy no termina un sueño, apenas comienza.  Hoy no se llega la meta, se sube un escalón más. Hoy es el resultado de un sacrificio convertido en gloria. Y hoy más que nada puedo decir con orgullo que soy graduado UdeA. 

 

54d4db3244a5e15c6a21152b_logo-renata.png
54d4db5924c957e253bd5fa5_logo-ruana.png
54d4db63ae77e15e6afe94a0_logo-universia.png
54d4db6add1988d75368ecff_logo-icetex.png
54d4db7744a5e15c6a211531_logo-colombiaprende.png
54d4db7edd1988d75368ed05_logo-gobiernolinea.png
54d4db86dd1988d75368ed09_logo-canalu.png
54d4db9644a5e15c6a211534_logo-cis.png
54d4db9d44a5e15c6a211535_logo-colciencias.png
54d4dba444a5e15c6a211539_logo-ips.png
Sistema Único de Información de Trámites - SUIT
54d4dbb7ae77e15e6afe94a4_logo-redemprendia.png
54d4dbbfdd1988d75368ed14_logo-colombia.png
Fundación Universidad de Antioquia
No + filas
No + filas
Hacemos Memoria
Universidad de Antioquia | Vigilada Mineducación | Acreditación institucional hasta el 2022 | NIT 890980040-8
Recepción de correspondencia: calle 70 No. 52 - 21 | Apartado Aéreo 1226 | Dirección: calle 67 No. 53 - 108 | Horario de atención
Conmutador: [57+4] 219 8332 | Línea gratuita de atención al ciudadano: 018000 416384 | Fax: [57+4] 263 8282
Peticiones, quejas, reclamos, sugerencias, denuncias, consultas y felicitaciones

Política de tratamiento de datos personales

Medellín - Colombia | Todos los Derechos Reservados © 2018